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Preludio para una flor

Preludio para una flor
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Tengo el inmenso placer de presentar mi primer dúo para violin y guitarra: “Preludio para una flor“. Esta obra supone, además de mi estreno como compositor de dúos, el inicio de mi próximo y más ambicioso proyecto: #desnudasdepalabras

Si estás leyendo esto es porque de verdad estás interesado en conocer mi obra con más profundidad. Por ello me siento enormemente agradecido y quiero compartir contigo algo más. Algo para los más sibaritas escuchantes.

Sobre la obra

Preludio para una flor es una obra que empecé a componer cuando estaba inmerso en la propia historia quiero transmitir, pero que terminé de escribir cuando ya podía verla desde la distancia. No te voy a contar qué me pasó exactamente porque prefiero que tú imagines, recuerdes o desarrolles tu propia historia. Lo que sí que voy a hacer es compartir un mini-relato que pienso publicar junto a la partitura de este tema.

Mini-relato: Preludio para una Flor:

No sé muy bien si hay incertidumbre o no en el preludio a una flor. Pero suele sucederme que una vez acaricio las primeras señales del brote: empiezo a soñar. Comienza la duda y desde ese momento el presente se ralentiza. Yo querría saber si de esa rama verde va a salir un brote, si de ahí saldrá un capullo y si de ahí saldrá la flor. Si saldrá o no saldrá. Puede ser cuestión de cabezonería, tozudez o ensimismamiento; pero ahora ya casi no puedo ni parpadear. Podrías decir que deje de darle vueltas, que me olvidara de ello. Probablemente te diría que tienes razón, o quizás que no. Pero cuando estoy yo solo, no estoy seguro de lo que siento. ¿Es temor? ¿Estoy proyectando algo de mi vida, o es solo por la flor? 

Parece que lo único que pasa es el tiempo. Y cuanto más pienso en esa flor más cosas siento. ¿Son nervios? ¿Impaciencia? ¡Qué me pasa! No me reconozco. Y me duele la cabeza. Esto ya no es incertidumbre, es algo más violento. Estoy desecho por dentro. Me obligo a mantener las formas pero creo que estoy guiando mis días sólo por la inercia. Necesito dormir. Este brote me ha atrapado y ahora ya mi cabeza no está donde tiene que estar. De vez en cuando vuelven los nervios. Sudo impaciencia. 

Llevo tiempo sin darme cuenta que la vida a mi alrededor sigue. Creo que he perdido la esperanza, mi flor parece muerta. Pero yo sigo vivo. He esperado todo este tiempo para ver cómo la naturaleza se burla de mi. Me siento hundido, asfixiado, cansado y derrotado. Mi instinto de supervivencia ahora es el único que puede sacarme de este pozo. 

Después de un tiempo creo que vuelvo a sentirme libre. He recuperado mi vida, ya no me preocupo por esas cosas. Ahora ya… ¡Sí! ¡No! ¡Justo ahora tenía que ser! Cuando estoy casi convencido de que no me importa, cuando no estoy atento, ahora es cuando la veo nacer. Ahora le está dando el sol. Se para el tiempo. Yo la miro y siento que con sus ojos me dice muchas cosas, me dice que me acerque, que la mire, que la huela. La acaricio y siento que toda la espera a merecido la pena. 

 

Para acabar este post quiero dar las  gracias a Alfonso Moreira por su fino y detallista trabajo. La pieza ha ganado con él; tanto a la hora de montar la pieza, las veces que hemos tocado en directo, como en la grabación del vídeo. También a EstudioRuta66.com por su paciencia y su buen trabajo.