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10. Tres historias

Hoy un episodio especial en el que te voy a contar tres historias reales. Hace unos cuantos episodios te dije que me gustaría mucho que me enviaras tu historia con la guitarra. Pues algunos los han hecho y con permiso hoy voy a compartir con vosotros su mensaje.

Ya acabamos la serie de los temas más hablados entre guitarristas diletantes (los episodios del 5 al 9) y ahora me gustaría empezar una serie de entrevistas. Es decir, seguiré hablando sobre temas relacionados con el aprendizaje de la guitarra pero me acompañaré de diferentes invitados.

Las tres historias

Hoy voy a leer tres mensajes, tres historias, tres aprendizajes con su moraleja.

Mensaje de Carlos

El mensaje de carlos es sobre la superación. Con la guitarra como con muchas cosas en la vida no es muy aconsejable compararse. Cada uno lucha contra uno mismo, contra sus limitaciones y dificultades y lo importante al final es darse cuenta de que estamos avanzando. Da igual el ritmo, pero con la guitarra vemos claro que cada día estamos más cerca del guitarrista que deseamos ser. Os leo:

“Hola, mi nombre es Carlos y te escribo desde un pueblo costero pequeñito de la provincia de A Coruña. Antes de nada me gustaría felicitarte por la labor que estás haciendo,  pero sobre todo  por cómo la estás haciendo. Llevo varios años escuchando tutoriales,  vídeos,  podcast, listas de reproducción, etc, de temas relacionados con la guitarra y con la música en general y bajo mi humilde punto de vista, no hay absolutamente nada que se le parezca , ni siquiera nada que le llegue a la suela de tus zapatos.

Gracias por compartir con nosotros todo lo que has aprendido. Eso no lo hace cualquiera.
Y tú dirás, y ¿ quién será este colgado que me dice todo ésto de repente? . 
Pues ahora es cuando paso yo a presentarme. 

En el primer podcast comentaste que te apetecía que la gente te escribiera para contarte sus historias y así saber a quién llegaban los vídeos, los cursos, etc  y por eso me animé a hacerlo. 
Simplemente soy un entusiasta de la música que no tiene ningún conocimiento musical pero que por otra parte se siente un privilegiado a la hora de oírla y aunque suene a locura siempre ha pensado que no hay mucha gente alrededor que  escuche la música como él. Y de los que piensa que lo mejor de la música, paradójicamente, es un buen destiempo o un buen silencio, aunque nadie se lo haya explicado. 

Tengo 56 años y hace cinco  aproximadamente que me diagnosticaron la enfermedad de  Parkinson  y como empecé a tener más tiempo libre empecé a tocar un poco la guitarra. Pero ya estuve varias veces  a punto de tirar la toalla por que es bastante triste  que tu cerebro quiera darle una orden a la mano derecha para que se mueva y que ésta no lo consiga. Pero es entonces cuando aparece la “Musa buena” y consigue que de  repente sea capaz de darle, aunque sólo sea, a una cuerda al aire y la satisfacción que me produzca ese hecho consigue que me anime hasta  que tenga un momento mejor.

Por todo ello y acabo,  no sé si seré un “guitarrista del futuro” porque realmente no sé el futuro que me espera, pero lo que sí sé es que soy un “guitarrista valiente” y que, probablemente, a partir de ahora seguiré tocando mucho y equivocándome, tocando y cometiendo errores por que al final, lo bonito es el camino que recorres… 
Muchas gracias
.”

Historia de Juan

El mensaje de Juan, es una de las historias sobre la afición. Sobre el poder que tiene la guitarra.

La historia que te voy a contar se supo en su día, pero hace tanto tiempo, que muy pocas personas la recordaran.

En el link que te mando, la primera foto arriba a la izquierda aparece un grupo y verás una guitarra. Este grupo de chavales, salimos para Alemania a jugar el Campeonato del Mundo de Selecciones Juveniles de Fútbol. Entonces no había más que 2 categorías, profesionales y juveniles (nada de Sub-).

Íbamos a cumplir un expediente, porque nadie confiaba en nosotros. Participaban selecciones muy potentes y lo lógico era caer en la primera fase. Pero no fue así, ganamos la final a Alemania en su casa.

Todo fue posible, porque llegamos a formar un equipo muy conjuntado dentro y fuera del campo. Y aquí viene lo bueno. Yo le di mucho mérito a la guitarra de Cela (gallego) y a las palmas de los dos andaluces. Las horas en el hotel, entre partido y partido, nos lo pasábamos en grande y llegamos a formar un grupo de amigos tan entusiastas, que no pudieron con nosotros en el campo.

Tanto es así, que nos hemos venido reuniendo desde entonces cada 5 años hasta el 2015. Desgraciadamente algunos nos dejaron y otros ya no están en condiciones de viajar. Nunca faltó la guitarra de Cela, que la traía desde Galicia a Madrid.

Esta es la historia, mi afición a la guitarra y al flamenco vienen de allí.., en cuanto llegué a Barcelona, donde residía, me compre mi primera guitarra.

Historia de Pepe

La tercera que os traigo es una sobre la importancia de creer en uno mismo.

Hola, Pablo!
Antes que nada quisiera agradecerte por todo el contenido que subes a tu blog, YouTube, y por este medio. A mí me ha servido mucho y es por ello que creí pertinente darte las gracias directamente. Creo que el conocimiento es invaluable y que sea compartido para su fácil acceso es algo digno de agradecimiento y admiración. Además claro, de tu loable labor en la música, la interpretación y la docencia. 

Me presento contigo: mi nombre es Pepe, soy de México. Me inicié hace 15 años en la música con el violín. 

Quisiera hacer como una pequeña aportación, sintiéndome incentivado por los correos que nos haces llegar a los suscriptores, comentarte algo que en mi experiencia es muy importante para cualquier cosa en la vida, en este caso, para la música. Hablo de la seguridad que uno se tiene a sí mismo. Pues no importa la buena postura, buena técnica, teoría, etc., etc.; si no se tiene seguridad en uno mismo, nada vale ni será suficiente para seguir adelante en el camino.

Parece algo sencillo de decir, pero tú bien entenderás que en el camino a ser profesional hay tantas dudas que nos hacen alejarnos de nuestro objetivo principal. Eso fue lo que yo pasé con mi instrumento, pues no creí en mí, ni tampoco en mi habilidad, a pesar de los buenos comentarios y críticas de maestros y personas cercanas en el ámbito musical. Así fue como opté por dejar de tocar violín, después de 15 años llenos de lágrimas, sonrisas, buenos y malos momentos.

Tuve que hacerlo porque si no era así, terminaría alejándome por completo de ese mundo tan bello y poco comprendido que es la música. Para mí, la guitarra ha sido una ventana que se abre cuando una puerta se cierra. Es por eso que valoro todo el contenido que compartes. Ya que con él, ha sido posible irme acercando poco a poco a la música con un instrumento de tan hermoso sonido. Pero sobre todo, con seguridad en mí mismo a cada paso que doy.

Sin más por el momento me despido y agradezco por tu atención.

Preguntas del día

Carlos González. Oye Pablo, ¿y porqué no has hablado de los bordones? Muchas gracias por tu dedicación. Ánimo

Jose Antonio GestMix. Gracias Pablo! Una pregunta rápida alguna vez me dijeron que si usabas siempre cuerdas de tensión fuerte podía malograr la guitarra? Y que era bueno variar de vez en cuanto a media, suave? Gracias de antemano crack!

Federico Ruiz. Hola Pablo. Me gustaría que algún dia hables de consejos para hacer una trascripción de alguna canción o composición de algún instrumento a guitarra.Que es lo más básico de teoría musical que hay que saber para poder hacer una. “Play my transcription” “¡FUERA” “Pom pom pom pim pom pom pom pim pom pom”

J Francisco González Maestro, mi gratitud desde Gdl.Jalico Mex., le he hecho caso a lo del metrónomo, y soy un fiasco, se me traban los dedos, me tensa mucho usar el metrónomo, sobre todo en las piezas, en los ejercicios me es más fácil usarlo, he tenido la tentación de romperlo, piezas que yo creía que me salían bien, como Romanza Anónima, me pongo el metrónomo y un brinco grande para atrás, es como si alguien me vigilara.

Por último, acaban las historias

Y esto ha sido todo por hoy. Muchas gracias de verdad por escucharme. Este capítulo va dedicado a los que me enviais vuestras historias.