Campanilleros | Navidad 2022

Este villancico lo escuchaba de pequeño aunque no recuerdo haberlo cantado nunca. Forma parte de todas esas canciones, melodías y armonías que despertaron mi gusto por la música y que hacían que entrara en calor aún en los más fríos días de invierno.

Este arreglo significa mucho más de lo que se puede escuchar. Es la bienvenida a una nueva etapa musical que ya se veía venir pero que me costaba abrazar. Es la búsqueda del disfrute puro sin complejos, un "hola" al compartir mi más sincero yo y un grito de puro gusto.

Tocar esto es millones de veces mejor que interpretar a Bach o a cualquiera de los más prestigiosos compositores habidos y por haber. Lo es para mí en este momento de mi vida.

La música popular me conecta con mi más puro yo y escribir esto en voz alta supone una liberación brutal.

Por mucho tiempo he sentido que no dedicarme a tocar las más prestigiosas piezas de los más brillantes compositores era un sacrilegio e incluso un insulto para mis maestros.

Pasé tantos años intentando ser aceptado por el gremio de la música clásica que llegó un momento en el que olvidé quién era y hasta oculté partes de mi mismo que iban en contra de algunas de las creencias de esa comunidad.

Me rebelé y me salí del camino.

Busqué la aceptación de otras comunidades y en resumen: volvió a pasar lo mismo.

Me ví solo una y otra vez hasta que al final me dí cuenta que la única aceptación que cuenta es la mía. Solo cuando la consigo puedo disfrutar de verdad, regocijarme en el ritmo, el sonido o el fallo y abrazar la maravillosa imperfección. Qué gustazo.

Pablo, te lo digo a tí para dar ejemplo, haz lo que te dé la gana.

Pablo Romero Luis
Diciembre de 2022